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¿Estás donde quieres estar?

miércoles, 28 de septiembre de 2016


Estos primeros días de curso han sido agotadores, revisión de programaciones, preparación de apuntes, incertidumbre y muchas presentaciones: de la asignatura, de los alumnos y de la profesora.

Caras nuevas, historias nuevas, que se repiten un año más en el mismo aula. Mi aula. Mis rituales siguen siendo los mismos: comenzar el curso respirando unos minutos la soledad del aula y terminarlo, de nuevo a solas, con el eco del bullicio todavía caliente en los pupitres, despidiéndome de ellos, mis alumnos. Y ya van diez años.

Estos días he intentado reflejarme en ellos, para encontrar a la Valentina que hace unos años sacaba los libros de su mochila. Este año me he visto un poquito más lejos.

Es curiosa la vida, cuánto más joven eres más capaz te crees de comerte el mundo, con la firme convicción de llegar a un futuro mejor, "porque lo mejor está siempre por llegar." Entiendes de blancos y negros, pero no tienes en cuenta los matices. Con el tiempo, te vuelves más flexible y experta en encontrar alternativas a los "imprevistos", quizá lo que esperabas encontrar en la madurez ya llegó en su día, o quizá no, porque entonces te faltaba lo que estaba por llegar, aunque no pudieras ni siquiera imaginarlo.

Ahora entiendo de qué va la película. No se trata de llegar a una meta, estamos para recorrer el camino. La felicidad no es algo alcanzable, es una forma de entender la vida, que fluye, cambia y se transforma, que te quita y que te da. Cuando eres joven tienes tantas ansias por llegar, que no aprecias lo que puede quedarse en alguna parada.

Con la madurez me he sacudido la mirada inquisitiva del espejo, hace mucho que dejé de estudiar mis curvas, para observar mi cuerpo.

En cambio, he dejado la puerta abierta a la niña que fui, para ser egoísta y dedicarme a aquello que arrinconé por no encontrar el momento adecuado. Ahora y siempre ha sido el momento y me siento afortunada por haberme dado cuenta de ello.

He descubierto lo que hace de mi una mejor persona.

Y disfruto. He aprendido a disfrutar mucho, de lo que soy y de lo que tengo.

Y tú...estás donde quieres estar?

Valentina 


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Edad adecuada entre hermanos

jueves, 15 de septiembre de 2016



Una vez superada la barrera del primer hijo, llega la pregunta de para cuándo el hermanito...

Ya no es como antes, y cada vez resulta más difícil encontrar hermanos que se lleven mucho tiempo,
La necesidad de estabilidad en el amor, en el trabajo y contigo misma retrasan la llegada del primer hijo y, en la mayoría de los casos, apresuran la llegada del segundo..
Los míos se llevan 23 meses exactos y un curso escolar (uno es de enero y el otro de diciembre del año siguiente), una diferencia de edad ligeramente inferior a la media, que suele situarla en 2,5 años, de acuerdo a estudios poco científicos, pero de campo, exhaustivos y personales. Debo añadir que soy tremendamente observadora.

Me quedé embarazada de mi Peque Menudo cuando Nachete tenía 14 meses. Ahora lo pienso y me da vértigo. Mis altibajos de desespero absoluto, el caos y el cansancio mental aderezado por el miedo a "no ser capaz" me han hecho replantearme (aunque ya no tenga solución) que quizá si hubiera esperado un poquito más,  tampoco hubiera pasado nada.

Con este embarazo Nachete, sin ni siquiera llegar al año y medio, dejó de ser la cosa más pequeñita y bonita de mi mundo.


Imagen: María Pazos

Así que, comparto con vosotras mis reflexiones sobre el asunto porque, aunque estas cosas se suelen tener muy claras, (incluso aunque se piense que no), y muchas veces, tampoco las podemos decidir, puede arrojar algo de luz a alguna madre indecisa que esté tanteando el terreno para traer un hermanito al mundo, que aviso, ya no será bebé, será siempre "hermanito, cosas de segundos.

La vida con tres. Dudas, conclusiones y más dudas.

miércoles, 15 de junio de 2016



Es un hecho, el número tres me persigue, y me persigue desde que llegó a mi vida el número dos. Lo veo en la fila del súper, en la salita de espera del pediatra, en los asientos de atrás de los vehículos monovolúmen. En la salida del colegio, paseando por la calle, jugando en los parques, en las redes sociales...

Y desde entonces, doy la matraca mucho, me la doy a mí misma, dando vueltas a la cabeza como una lavadora en constante centrifugado y se la doy a cualquier madre de tres que se cruza en mi camino, haya mucha o poca confianza para hacerlo.

Vamos a por el tercero?


De bebé a niño

martes, 23 de febrero de 2016


Hace dos semanas compartía con vosotras la fiesta de tercer cumpleaños de Nachete. Mi bebé, que ha dejado de ser bebé, para convertirse en niñomi incógnita maravillosa.


¿Qué le dirías a tu "yo niña"? Mamá descubre el coaching.

jueves, 18 de febrero de 2016



El otro día tuve la oportunidad de acudir con mis alumnos a una charla sobre coaching profesional. Resultó ser una ponencia excepcional, de esas que te dejan con el "run-run" rondando por la cabeza. Se trató lo que es el talento, el miedo al cambio y los límites que muchas veces nos ponemos a nosotras mismas. Se habló de la necesidad de conocer nuestras capacidades y nuestras competencias. 

Lo cierto es que me gustó tanto, que me he quedado con ganas de más, así que seguiré investigando para saber en qué consiste esto del  coaching y todo lo que me puede aportar. Si con ya sólo dos horas, han conseguido hacerme "click" qué serán capaces de hacer en un entrenamiento personal.

Una de las actividades que nos propusieron fue dirigirnos a nuestro "yo niña"  y pensar qué le diríamos si pudiéramos hablar con ella. Un ejercicio para reflexionar y encontrar en el pasado las llaves para cambiar nuestro futuro. Indagar en nuestro interior, reconocer y cambiar.


Ésta soy yo: moodboard para Hello!Creatividad

lunes, 1 de febrero de 2016



Como ejercicio para el curso de Blogging que estoy realizando en Hello!Creatividad he tenido que confeccionar un moodboard. Se trata de un collage formado por todas aquellas pequeñas cosas que te gustan, te inspiran y a través de las cuáles expresas y transmites tu esencia. Ésta soy yo... 



Cómo cambia la vida la maternidad

martes, 26 de enero de 2016

Ser mamá significa el antes y el después. Desde el mismo momento en el que se marca la rayita nada será igual, ya no estás sola, nunca estarás sola y esa percepción de ser individual dejará de existir para siempre. Ahora todo lo organizas, todo lo decides, todo lo disfrutas pensando en ellos,  todo lo que les hace reír, te hace feliz a ti, todo lo que les duele, te duele todavía más a ti.

Nos convertimos en una versión mejorada de nosotras mismas, a pesar de que las inseguridades, las noches en vela, el mal humor, la falta de tiempo o esa coleta de la que parece imposible desprenderse puedan hacerte pensar lo contrario.

Hace tres años me estrené como madre y en estos meses he tenido la oportunidad de probarme y conocer hasta dónde realmente pueden llegar mis capacidades. "Mi yo mamá" me ha enseñado a quererme mucho más, porque resulta imposible no quererse cuando significas tantísimo para ellos :)

El reto de las madres de hoy:educar en igualdad de género

miércoles, 18 de noviembre de 2015


Pertenezco a una generación que ha sido preparada  para desarrollar una carrera profesional,  he tenido a mi alcance, al igual que mi hermano, todos los instrumentos necesarios para obtener una titulación. En el ámbito académico jamás llegué a sentirme discriminada por ser mujer, jamás se puso en evidencia mi capacidad para conseguir lo que me propusiera, al revés, siempre he tenido un refuerzo positivo que me ha ayudado a confiar en mis posibilidades. Así he llegado hasta donde estoy, trabajando en lo que me gusta y sintiéndome realizada profesionalmente. No concibo mi vida sin mis hijos, pero necesito mi trabajo, porque me hace crecer como persona y me permite cultivar mi mente.





Esta misma generación a la que pertenezco ha crecido con el firme convencimiento de una igualdad de género, que nadie pone en duda, pero que en muchos aspectos está vacía de contenido. Porque es esta misma generación la que impone su propia definición “madre”, un concepto cargado de abnegación y sacrificio que acompaña a las mujeres desde que damos a luz, y que inevitablemente propicia juicios de valor en nuestra vida familiar y profesional.  En el trabajo está mal visto anteponer las responsabilidades familiares a las laborales, eso nos hace débiles, trabajadoras de segunda, limitando la posibilidad de ascenso y la credibilidad como profesional. En casa, nos debemos a nuestros hijos, y todo el tiempo que dedicamos al trabajo termina convirtiéndose en sentimiento de culpabilidad. A diferencia de los padres, las madres somos juzgadas constantemente, y en muchas ocasiones por otras mujeres, eso es lo peor de todo.

Cuando de tres pasamos a ser cuatro...

jueves, 8 de octubre de 2015

A vosotros papás que os estáis preguntando qué os deparará vuestro segundo retoño, a vosotros indecisos que no sabéis si encargar de nuevo a la cigüeña otro regalito y a aquellos que un día se dejaron seducir de forma un tanto inconsciente (éste fue mi caso) por la idea de ampliar la familia pronto, muy pronto. ¡Qué narices! o se hace o no se hace...pero una vez que las huellas de esta decisión son más que evidentes en mi vida, a todos vosotros, os dedico, desde el cariño, mi experiencia...cuando de tres pasamos a ser cuatro.

Dos bebés, 23 meses de diferencia, una madre, un padre. La talla 18-24 compartiendo armario con la talla 0m, 3m, 6m y 9m. Dos números de pañales en el cambiador, orinales y triciclos conviviendo con hamaquitas y mantas de juego. Un cuco, una sillita y mi patín X Ryder 2. Leche y papillas que regresan en un déjà vu, junto con las noches sin dormir del tirón. Mi maternidad doble se traduce en los 9 meses más intensos de mi vida, porque si el primer hijo te cambia la vida, con el segundo tus niños se apropian directamente de ella.

Muchos pensaréis que la experiencia os facilitará las cosas...efectivamente será de gran ayuda en el terreno conquistado;  lo que desconocéis es la cantidad de cosas que vais descubrir con vuestro segundo vástago y que no tuvisteis la oportunidad de vivir con el primero. Tener experiencia os ayudará en la parte operativa, pero para la toma de decisiones estratégicas, en muchas ocasiones volveréis a ser papás primerizos. No cabe duda de que a estas alturas domináis el cambio de pañal
¡ genial! ese tiempo vale oro y lo vais a necesitar ;) ¿Que  dormir a un bebé no tiene misterio para vosotros? estupendo, porque ahora tendréis que dormir a dos ;)

Con el segundo dejamos las contemplaciones y nos volvemos más prácticos. De hecho muchos de los "problemas" que creísteis tener con el primero, se esfumarán con el segundo. No entiendo por qué me agobiaba tanto porque el niño no se durmiera a las nueve o porque un día vomitara (veía fantasmas donde no existían). En cambio aparecerán otros: los celos o los ataques excesivos de amor del hermano mayor.

¿Agobiados con uno? ¿Sentís que no tenéis tiempo ni para leer una revista o daros una ducha tranquilamente? pues esto sólo acaba de empezar, porque si vuestro tiempo de ocio depende de las necesidades de un niño, pronto pasará a depender de las necesidades de dos niños...y creédme que pocas veces se ponen de acuerdo ¡que duerman la siesta a la vez es ya un triunfo!

También os digo que la cosa va in crescendo, la naturaleza es sabia y permite que vayamos adaptándonos a la nueva situación poco a poco. Al principio el segundo solo requerirá dormir y comer, para cuando empiece a gatear estaréis en la categoría senior, y para cuando ande...para qué pensar...de todo se sale!!!!

¿Salir de casa con un niño os resulta complicado? con dos tendréis que recurrir a la experiencia de la que hablábamos al principio para ser capaces de lavarles, peinarles, ponerles el abrigo, los zapatos, sentarles en el carrito y llenar la bolsa de paseo con todo lo necesario para los dos. Dos mudas, dos comidas, el chupete de uno, el muñeco del otro...

¿Tiempo libre? ¿aburrimiento? ¿relax? ya no existen en mi vocabulario. A partir de ahora siempre tendréis algo que hacer, y cuando digo siempre, es siempre. Tendréis que aprender a desconectar y a admitir que es imposible llegar a todo. Habrá muchos días en los que no tendréis ni siquiera un minuto para sentaros en el sofá. El trabajo, las comidas, las meriendas, visitas al pediatra, baños, juegos, paseos, jugar en el parque...¡Qué el ritmo no pare! yo me canto a mi misma y me retroalimento...Días intensos dónde los haya, que comienzan muy temprano y acaban demasiado tarde. Jamás había tardado tan poco tiempo en quedarme dormida por la noche, me acuesto, media vuelta y de cabeza a los brazos de Morfeo. Tema dominado.

Aprenderéis a exprimir las horas al máximo, lo que podéis hacer en una hora ¿por qué hacerlo en dos? Los días se aprovechan más rascando todos los minutos posibles al tiempo...Me he reprogramado y optimizo todos mis movimientos. Si voy a la cocina a beber un vaso de agua aprovecho el paseo para recoger la ropa o los juguetes que estén desordenados, al más puro estilo "coche escoba", ni un solo paseito en balde por la casa.

Otra habilidad que terminaréis de consolidar (porque se comienza a desarrollar con el primero) es la capacidad de hacer dos y tres cosas al mismo tiempo. Cenas a la vez, baños a la vez, mil ojos puestos a la vez... Al principio será un pelín duro...pero con práctica, ganas y tesón, alucinaréis de todo lo que vais a ser capaces de hacer. De hecho, ahora con dos he conseguido mejorar marcas, son las 21.30 y ya están dormidos. ¡¡¡Supervivencia!!!!

Concluyendo, que os espera una de las etapas más intensas y sacrificadas de vuestra vida, con sus alegrías y sus sinsabores, en la que se os va a exigir el todo. ¿Y a cambio de qué? de crear una familia. De verles crecer felices, reír juntos y jugar juntos. De ver cómo se dan la mano y cómo se abrazan. A cambio de ese "te quiero mucho mamá". Porque ser padres es la mayor locura que puede hacerse por amor.


Vamos, que hasta me estoy planteando ir a por el tercero. ¿Vosotras que opináis? ¿Os plantáis con dos? ¿Preferís quedaros con uno? ¿Cómo encaráis la llegada del segundo?


Valentina 

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Cómo quitar el pañal. Mi experiencia

lunes, 3 de agosto de 2015


Creo que soy de las pocas mamás que no tenía ninguna gana de quitar el pañal a su bebé, digo pocas porque alguna he encontrado con mi mismo parecer (querida Laura, desde aquí te mando un beso grande). 

Y es que parece que decir adiós al pañal es una carrera de a ver quién consigue hacerlo antes, como si con ello se alcanzara el final de una etapa llena de incomodidades, a la que muchos padres llegan deseosos. Personalmente yo estaba más que cómoda con mis pañales, a pesar de tener doble pañalera en casa con las tallas 3 y 5, porque los esfínteres de ambos los tenía controlados. Pero la presión hace su aparición, se alcanzan los dos años, llega el buen tiempo y tu hijo empieza a llegar al límite de la última talla de pañales en el supermercado… Señales que indican que la comodidad de “pongo el pañal y me olvido hasta el próximo cambio”, irremediablemente debe llegar a su fin, que a partir de ahora, el “tengo pipí” hará su aparición en el momento más inoportuno.
En cuanto llegó la primavera, en la guardería comenzaron a poner a los niños en el orinal. Yo no tenía ninguna prisa, de hecho mi hijo había tenido que afrontar bastantes cambios en los últimos meses (nuevo hermanito, ausencia larga de papá, cambio de casa durante un tiempo, cambio en algunas rutinas) así que comenzar con la operación pañal me parecía precipitado, por lo que opté por retrasarlo unas semanas más.



¿Instrucciones, por favor?

No tenía ni idea de cómo abordar el asunto, busqué en internet pero no encontré ninguna explicación precisa de cómo quitar el pañal. Me agobiaba mucho la idea de tener a Nachete sin pañal, para mí era algo así como tener una pequeña bomba por casa a punto de explotar en cualquier sitio… (encima del sofá, en el suelo, en la alfombra…) algo que escapaba a mi control y eso lo llevo muy mal.
Pero llegó el verano, Nachete ya se había familiarizado con el orinal y decidí empezar a tomármelo más en serio. Comenzamos con la operación pañal cuando Nachete rondaba los 2 años y medio, cuando tanto el nene como la mamá estuvieron preparados ;)
He intentado hacerlo de una forma natural, intentando complicarme lo menos posible, porque tengo otro bebé con sus propias demandas, y la verdad es que lo hemos conseguido casi sin enterarnos y sin suponer apenas un cambio en nuestras rutinas. Aquí os dejo mi experiencia.

Cómo conseguir que tu peque duerma la siesta.

lunes, 6 de julio de 2015

La siesta, ese oscuro objeto de deseo de la madre, bueno, vamos a dejarlo en el oscuro objeto de deseo de una madre (pongamos Valentina) que necesita un rato de tranquilidad para atender al otro hermano sin sobresaltos, dormir, vegetar, quedarse inerte viendo la tele, tomarse un café tranquila, preparar las clases para el día siguiente, actualizar sus redes sociales  o escribir un post ;)

No perdono una siesta, y pocos días no he conseguido que Nachete la duerma, pero vaya por delante que me  nos cuesta mucho esfuerzo y que lo damos todo en esta ardua tarea. Lo que más me fastidia es que en la guarde duerme sin protestar todos los días, no falla uno. De acuerdo que hago todo lo que haga falta para que el niño duerma, pero poner un montón de colchonetas en el sueño y meter a dormir a 15 niños en penumbra es algo que supera mis propios medios, así que hay que trabajar con lo que se tiene: dos manos, dos pies (porque si estoy sola y el Peque Menudo llora hay que echar mano de todo), una "voz aterciopelada" capaz de cantar e improvisar canciones con la temática elegida en el momento y una silla, fundamental la silla y con todo eso....a jugaaaarrr!!!!!

Cómo puede complicarse una salida con un bebé

miércoles, 3 de junio de 2015

La semana pasada me escapé a Madrid. Normalmente cuando voy es con toda la tropa, pero estoy hablando de escaparme, es decir, irme yo sola, o lo que es lo mismo, yo con el Peque Menudo que todavía es demasiado dependiente de mí como para que pueda considerarlo como un ente ajeno a mi persona. No lo hacía desde mi paseo por Madrid antes del nacimiento de Jorge.

Ese día vi el cielo abierto, como tenía que ir al dermatólogo, me organicé para irme por la mañana y regalarme un paseo para mí, o por lo menos dedicarme esos ratos de tranquilidad entre cambio de pañales, tomas, grititos y protestas (ya me entendéis) callejeando por Madrid. Con eso de que me llevaba sólo a uno y encima el segundo, estaba segura de que el cartelito de mamá nobel me sobraba, y puede que sea cierto, pero ese día sirvió para bajarme mis humitos de mamá senior y recordarme que ser mamá siempre será ser mamá, con todo lo que eso implica. Me lo tomo con humor y por eso he decidido compartirlo con vosotras :)




¡SOS! quiero aprender a cocinar de verdad...

martes, 28 de abril de 2015

No me da la vida...sumergida hasta el infinito y más allá en la maternidad doble con 23 meses de diferencia, me río yo de la conciliación familiar. Como muchas ya sabréis, no vivo cerca de mi familia y me cuesta horrores dejar a mi niño de 4 meses con una desconocida. Tan pequeño tampoco me planteo la guardería,  así que hace ya un tiempo que decidí la opción de la excedencia. 

Y es que necesito tiempo para:

1. Centrarme. Mi cabeza necesita asimilar este cambio tan importante en mi existencia y, o soy lenta, o de verdad, que 4 meses no son suficientes...sigo aterrizando...
2. Dedicar tiempo de calidad a mis hijos. Los dos demandan mucho de mí, cada uno a su manera y quiero estar al 100% para los dos.
3.Disfrutar de este momento único de mi vida que no se volverá a repetir, exprimir los pocos minutos del día en los que no tengo obligaciones y sentirme feliz por tenerles a mi lado.
4. Aprender a cocinar pero de verdad, "a lo madre", porque a este paso no creo que mis hijos puedan decir aquello de "como el cocido de mi madre..." vamos, ni de lejos...en todo caso "como el cocido de la abuela"...  




A este último punto quiero dedicar la reflexión de este post. Parto de la idea de que las nuevas madres diferimos bastante de nuestras generaciones pasadas, el ritmo vertiginoso del día a día, la incorporación de la mujer al trabajo y los cambios en el estilo de vida han influido en la forma de cocinar de las familias. No sé cuántas de vosotras sabréis cómo utilizar un hueso de rodilla o un osobucco...yo no, ni ganas, la verdad.  Mi tabule, mi cuscus, mi ceviche de los domingos, ahora no me van a servir de mucho. Todos tenemos que comer lo mismo, si no quiero morir ahogada entre fogones, y las necesidades de un niño de dos años en pleno desarrollo, demandan platos más tradicionales, que no suelen estar en mi menú.

La alimentación infantil comienza de forma sencilla: leche (si abstraemos, claro está, las consabidas noches sin dormir, los cólicos, las grietas, posibles mastitis, falta de peso, culpabilidades varias por dar biberón, sacaleches, pezoneras, etc,etc,etc). Poco a poco se va incrementando la dificultad: cereales, fruta... hasta llegar al puré de verduras, con carne, con pescado...

Hasta el momento he ido quemando etapas, y tirando de los tuppers de las abuelas con sus guisos "como los de antes",  pero me encuentro al borde del abismo...No puedo seguir adelante sin saber cocinar esos platos llenos de enjundia tan prácticos para congelar y con calorías para toda una semana...Tengo que aprender a hacer un cocido "como dios manda". 

Y es que en temas culinarios soy bastante limitada; soy de las que compra la carne en el bandejero de Mercadona (o del supermercado en cuentión) porque no me apetece tener que llevarme el trozo entero de lomo y cortarlo en casa, la que no sabe que hacer con la cabeza y las raspas del pescado (bueno ahora si, que veo Master Chef). Todavía no distingo las partes de la vaca y eso me incomoda cuando voy al carnicero, prefiero mil veces la borraja o la acelga en bandejas ya lavada y cortada que llevármela entera para tener que limpiarla en casa. Me decanto por las bolsas de brotes tiernos, antes que llevarme una lechuga iceberg. Prefiero comprar en un supermercado a ir a un mercado y recorrer puesto por puesto, y los animales...cortaditos y limpitos, mejor que mejor. ¡Se me olvidaba! la olla exprés, mi asignatura pendiente. Eso si...tengo la Termomix!!!!

Con este panorama, Valentina se ha propuesto de aquí hasta septiembre, conectar con esa "gallina clueca" interior... muy interior....prototipo de la madre perfecta que huele a guiso y azafrán, para ser capaz de elaborar un menú semanal decente y variado para la familia que habita este país menudo.



Para ello he comenzado a basarme en el menú de comidas de la guardería (que tengo colgado en la puerta de la nevera), ya que lo que más cuesta es decidir y pensar lo que hay que cocinar.  Y, a pesar de que es una ayuda, me hace mucha gracia el apartado "cenas aconsejadas", deben pensarse que estamos todo el día en casa cocinando la comida y la cena, sin tener que trabajar, ir con los niños al parque, ayudarles a hacer los deberes o leerles un cuento, jugar con ellos, controlar lo que ven en la tele o lo que hacen en internet, bañarles, darles un masajito, o ponerles en el orinal.

Suscribo:

- Cena aconsejada: arroz con verduritas y pollo. Valentina: arroz blanco con tomate, verduras hervidas y pechuga de pollo.
- Cena aconsejada: lasaña de verduras de temporada. Valentina: pasta con calabacín, berenjena y tomate (cherry, si me pongo más fina).
- Cena aconsejada: merluza en papillote. Valentina: qué pereza para cenar...al final, merluza a la plancha.

Y es que la cena es muy dura, reventada de todo el día, ponerse el mandil a mi me cuesta la vida...ese sandwich rápido de las noches ahora se ha complicado exponencialmente.Así que me he propuesto organizar las mañanas (que sólo tengo al peque menudo) para convertir mi cocina en el paraíso de los tupper, de la comida bien pensada, organizada y planificada. Por supuesto, ya tengo mi organizador semanal todo cuco en la puerta de la nevera (le he cogido gusto a colgar cosas en el frigo, queda muy de casa de familia de verdad)  ahora queda rellenarlo.

¿Lo conseguiré? ¿cómo os organizáis  vosotras? ¿algún truqui? ¿plato fetiche?

Besos,

Valentina 

El gen de la malasuegra. Reivindicaciones del útero azul. Parte II

viernes, 27 de marzo de 2015




Hace algún tiempo escribí sobre mis reivindicaciones para las mamás de "útero azul". En este post quiero centrarme en un tema al que ya aludí en su día pero que merece especial atención: la suegra.

Me da mucha pena el "suegrismo", o lo que es lo mismo, el archiconocido estereotipo de la suegra, que aún hoy sigue marcando las pautas de la relación suegras-nuera en muchas familias, porque efectivamente,la palabra "suegra" suele referirse generalmente a la de la nuera. Sólo eres suegra si tienes hijos ( terminados en "o").




No es mi intención juzgar las actitudes de determinadas suegras, pero si me gustaría separar a la persona de la connotación negativa de su condición de suegra.
Pretendemos avanzar, y sin embargo, seguimos secundando estereotipos derivados de la misma sociedad que queremos cambiar. El origen de esta manifiesta animadversión entre suegra y nuera no es sino la diligencia en las tareas domésticas, cuando la mujer se quedaba en casa cuidando de sus hijos y su marido, sometida en muchos casos a la aprobación  de su familia política.


Si luchamos por la conciliación de la vida laboral y familiar, porque los hombres asuman su responsabilidad en las tareas del hogar y en la crianza de los hijos, ¿qué tenemos qué demostrar? ¿y ante quién? La figura de la suegra, tal cuál ha sido entendida por nuestra cultura,  es un sinsentido; no obstante, sigue siendo alimentada con refranes, dichos y sentencias que predisponen de forma negativa las relaciones futuras entre suegras y nueras, y que terminamos transmitiendo a nuestros hijos, futuros hombres y mujeres. Me entristece enormemente escuchar en  mujeres de mi edad lindezas como ésta: "Los hijos de la hija nietos son, los de los hijos lo son o no lo son". 

Ante este panorama, y en lo que a mi me atañe, ¿qué cabe esperar a las madres de hijos varones? si llega a darse el caso el mensaje está claro: vamos a ser abuelas de segunda, lo que predispone irremediablemente nuestra actitud frente a una persona que aún no conocemos pero que lleva el nombre de "nuera" ( y ya puestas, "posible roba hijos y nietos"). ¿Qué se espera del hombre? que abandone el nido, sea el cabeza de familia y se deje influenciar lo menos posible por su familia política, (esta última una de las mayores virtudes que valoran las mujeres). En cambio, no se cuestiona que la mujer se ocupe también de sus padres, de hecho lo esperable es que "cuando se casa una hija, se gane un hijo". ¿Igualdad? Lo más lamentable de todo es que estas actitudes tan retrógradas se camuflan sibilinamente en nuestro día a día. Sin ir más lejos, en el universo rosa de Peppa Pig los abuelos paternos no existen. No es casualidad, si prestáis atención identificaréis muchos ejemplos como éstos.  




En fin, no pretendo valorar determinadas actitudes de suegras y nueras; la empatía, el respeto, la educación, el cariño y la forma de gestionar las situaciones es responsabilidad de cada persona. En cambio, si invito a la reflexión a aquellas nueras a las que he tenido la oportunidad de leer en internet y que categóricamente afirman generalidades tales como: "Una madre y una hija caben en una botija, una suegra y una nuera no caben en una era" que, de verdad, aunque sea irónicamente, nos hacen un flaco favor, porque las que hoy somos nueras, probablemente llegaremos a suegras en el futuro, porque somos mujeres que tenemos que ir en la misma dirección y no perjudicarnos entre nosotras  y, lo más importante, porque somos madres, y tenemos la responsabilidad de educar a nuestros hijos con nuestro ejemplo.



Y si no lo veis como yo, lo mismo es que se me acaba de activar el "gen de la malasuegra", ese que se conecta en el mismo instante en que se corta el cordón umbilical y expulsas la placenta, convirtiéndote en la madre de un futuro hombre y en la peor pesadilla de su futura mujer. 

Eduquemos en la igualdad de verdad.


Valentina 












Dedicado a todas las hijas, que un día fueron hijas, y a los padres, que un día fueron padres.

jueves, 19 de marzo de 2015

Sé que no necesitas que te escriba estas palabras, ya que vives en mis pensamientos, en mi sangre, en mis gestos, en la forma de afrontar muchos aspectos de mi vida. Resides en mi misma, eres parte de mí. Sin embargo, yo sí que necesito aferrarme a estas palabras, escribir al vacío como quien lanza una botella con un mensaje al mar y esperar a que alguien lo lea; necesito escribirlas porque si sólo las pienso es como si no existieran, y quiero que existan, quiero imaginarme que estas palabras te las digo hoy, mirándote a la cara con mis nuevos ojos de madre.

Es difícil hacerse a la idea de que nuestro tiempo se agotó, de que no me vas a regalar más recuerdos, y que lo único que me queda es protegerlos para que el paso de los años no los erosione. Me da tanto miedo que algún día se puedan perder...Mi mayor consuelo es saber y ser consciente de que la persona que soy hoy es gracias a lo que un día fuiste y sigues siendo para mí. Porque vivo de acuerdo a lo que me enseñaste; tú me educaste, me apoyaste, me hiciste saber lo que estaba bien y lo que estaba mal, celebraste mis éxitos y me consolaste en mis fracasos, me ayudaste a levantarme, me animaste, me defendiste, me mimaste...Hoy celebro contigo que me quisiste y que llevo la maleta cargada de un amor infinito, y eso, no lo tiene todo el mundo.

Ahora he conocido en ti al hombre vulnerable que tuvo miedo a equivocarse, que sufrió cuando estaba enferma o no me veía feliz, que dudó, que arriesgó, que se esforzó por ser invencible hasta el el último día para mí. El hombre que me dedicó más de la mitad de su vida. Y ¿sabes una cosa? hoy quiero decirte que lo hiciste realmente bien, papá.



Te quiero.


Valentina 

Mi Peque menudo cumple 3 meses. ¡Felicidades!

domingo, 15 de marzo de 2015

Hoy mi Peque menudo cumple tres meses. Supongo que todas las mamás que me leéis estaréis conmigo en que el tiempo pasa demasiado rápido, sobre todo en los primeros dos años, en los que el cambio es tan vertiginoso y estás tan ocupada, que apenas te da tiempo a parar y darte cuenta de todo lo que estás viviendo con él, una etapa única que no volverá a repetirse.

Con mi Peque menudo me propuse tomármelo todo con más calma, pero el factor Nachete hace inevitable que los momentos de tranquilidad mamá-bebé no sean todo lo numerosos que yo quisiera. Sin embargo intento disfrutar de nuestros ratitos de intimidad, de su olor a bebé, de su piel suave, de sus manitas mullidas y su sonrisa, porque el pensamiento de que un día volará para vivir su propia vida me persigue. 

Como escribió Saramago, los hijos son "el más preciado y maravilloso préstamo, ya que son nuestros mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias". Aquí reside el mayor acto de generosidad que tiene la maternidad, porque das lo mejor de ti misma aún sabiendo que un día abandonarán el nido. 

Quizás éste sea mi último bebé, por eso cerrar etapas me está costando tanto. Con Nachete tenía muy claro que llegaría otro hermanito, en cambio ahora me da mucha pena guardar la ropa que de nuevo se va quedando pequeña, porque cierro la caja, la guardo en el armario y no sé si algún día volveré para abrirla. 


Valentina 

Cómo he conseguido que mi niño se duerma solito

viernes, 6 de marzo de 2015

Si algo tengo claro es que cada niño es un mundo, que generalizar no sirve de nada y que lo que en el hijo de tu vecina, amiga, hermana o cuñada funciona, no tiene por qué funcionar en el tuyo. 

Pero sí que es cierto que determinadas pautas que han utilizado otras madres pueden ayudarnos a pensar y a dar con la clave sobre cómo actuar con nuestro hijo. Por eso escribo este post, para ayudar a las mamás que se encuentran en la misma situación que he vivido en los dos últimos años, ya que a lo mejor identificáis en mis palabras actitudes parecidas en vuestros hijos o simplemente os anima saber que no estáis solas en la ardua tarea de dormir a vuestro niño.


El príncipe destronado: el paso de bebé a niño.

miércoles, 28 de enero de 2015

Cuando llega un segundo bebé es inevitable dirigir la mirada al hermano mayor como el príncipe destronado y pensar en los celos que puede derivar la nueva situación familiar.

Nachete es demasiado pequeño para entender lo que son los celos, no tiene maldad alguna, únicamente el puro espíritu de supervivencia que surge cuando requiere algo de mí y estoy ocupada con "el peque menudo", sólo entonces manda a su hermano "a dormir". 

Nachete quiere a su nuevo hermanito con locura y le trata con un cariño que me enternece locamente. Él no se siente como un príncipe destronado, en cambio, yo sí que tengo la sensación de haberle destronado de la categoría de "nuestro bebé", porque con la llegada del "peque menudo" ha pasado de bebé  a niño.

¿Las razones? supongo que sus dos años recién cumplidos han tenido bastante que ver y porque sus padres, en comparación con su hermano, le percibimos como mucho más mayor. Nosotros le hemos hecho crecer casi de golpe en el último mes.

Le miro y me cuesta verle como nuestro bebé delicado, porque ahora existe un ser mucho más indefenso que él y porque ha dejado de ser el único...Ahora su número 23 de pie ha pasado de pequeño a grande, veo sus pañales inmensos ¡y no digamos su ropa! Su hasta nada cuerpecito se ha convertido en el de un niño.

En apenas unos días ha comenzado a decir frases y a expresarse con más claridad, cada día aprende más palabras nuevas. De hecho, ya hemos podido mantener nuestras primeras conversaciones. Cómo si le hubieran quitado una venda de los ojos, ahora comprende y es más consciente de todo lo que sucede a su alrededor.Ya no es el bebé ingenuo de antes al que engañaba como podía para ir a dormir, ahora se rebela porque conoce nuestras rutinas. Su forma de jugar también es diferente, se entretiene más él sólo y su psicomotricidad está mucho más desarrollada. Establece relaciones de conceptos y razonamientos más maduros, cada día consigue sorprenderme con algo nuevo.

Nachete ha comenzado una nueva etapa casi sin darme cuenta. El tiempo pasa muy rápido y con la llegada del "peque menudo" todo parece haberse precipitado, me da penita pero el bebé Nachete se me está haciendo mayor y no quiero. 

Tanto desarrollo condensado en 24 meses me supera.







TE QUIERO...

Valentina 

Y llegó el "peque menudo"...

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ahora que tengo un ratito, entre tomas, cambio de pañales y juegos de construcciones, quería escribiros sobre cómo ha llegado el "peque menudo" a nuestras vidas.

Antes de nada me gustaría daros las gracias a todas por vuestros mensajes, vuestras felicitaciones, vuestros "me gusta" y comentarios en Facebook, cada uno de ellos me llena de alegría. Para mí ha sido muy especial compartir este capítulo de mi vida con vosotras.

Estos días me encuentro en periodo de adaptación; tengo que acostumbrarme a no caber todos juntos en el ascensor, a tener que empezar a prepararnos casi dos horas antes de salir a cualquier sitio, a terminar con el pañal XXS para continuar con el pañal XL y volver a enlazar con el XXS, o a la posibilidad de que una vez dormidos uno de ellos o los dos puedan despertarse. En mi día a día ha cobrado especial significado la palabra doble: doble baño, doble lavadora, doble plancha, doble "hora de irse a la  cama y dejar a los papás que vivan aunque sea una hora antes de dormir", doble "hora del desayuno, comida, merienda y cena" y doble "puesta a punto para salir monísimos de paseo".

Pero vamos a comenzar por el principio, el día en el que JORGE llegó al mundo. Por fin sus padres conseguimos ponernos de acuerdo con un nombre que nos gustara a los dos, corto, con presencia, clásico, pero moderno. Además su Santo es el patrón de Aragón (y ya se sabe que cuanto más tiempo estás fuera de tu tierra, más ganas tienes de vincularte a ella y de ensalzar tus orígenes). Tuvimos que verle la carita para conseguir la inspiración, de hecho continuó siendo tema de conversación en el paritorio, trascendiendo la intimidad de la pareja, para llegar al personal sanitario que me atendió en el parto. Así, entre contracción y contracción, la cosa se hizo más entretenida (a pesar de que en ocasiones sólo pudiera controlar la respiración, en vez de articular palabra, lo cual me dejaba en ligera desventaja). 

Jorge nació el 15 de diciembre a las 13.40 horas. Pesó 3,330 Kg y midió 50 cm. Fue un parto muy emotivo, y como no, uno de los mejores momentos de mi vida.



Todo fue muy bien, y me siento muy afortunada de poder guardar un recuerdo tan especial de ese día. Superada la incertidumbre y con mi bebé en brazos es cuando verdaderamente he podido disfrutar del parto. Me gusta recrearme en el trabajo de la naturaleza durante esas horas, en la respuesta de mi cuerpo, en el esfuerzo por que naciera, en la complicidad con mi pareja, en su apoyo, en nuestra unión y en la experiencia más increíble que hemos compartido juntos, en la emoción conjunta de verle nacer, en la alegría y el alivio de tenerle por fin sobre mi pecho, en el calor de su cuerpo, en la capacidad de parar el tiempo, de sentirte viva y de que ser capaz de hacer algo verdaderamente hermoso, de ser el origen de una vida nueva.

¿Lo mejor? cuando ya pude relajarme con la epidural y comencé a ensayar los pujos con la matrona. Nos pidió al "papá menudo" y a mí que fuéramos practicando, al principio no conseguía empujar bien, por miedo a no controlar lo que pudiera sentir. En mi primer parto iba de epidural "hasta las orejas", pero esta vez sentía las contracciones y otras muchas sensaciones. El "papá menudo" me animó mucho, así que cada vez que tenía una contracción empujaba. Estábamos ayudando a nuestro hijo a nacer. Una frase: cuando llegó la matrona y me dijo, "vamos a prepararnos porque vas a ser mamá" , sin palabras.

En dos contracciones y seis pujos volvía a tener sobre mi pecho a un bebé sonrosado de cara redondita, que me emocionó casi más que la primera vez, quizá porque este parto lo trabajé más y porque todo lo pude sentir más. 

Pude practicar el piel con piel durante las dos horas siguientes, no lo separaron de mí ni para pesarlo, ni cambiarlo, lo hicieron más tarde ya en la habitación.

Otro momentazo, fue el festín de jamón ibérico, chorizo, salchichón y queso que me dí esa noche. No hay nada como disfrutar de un buen bocadillo de jamón serrano "recién parida" con tu bebé al lado. Un momento único.

Anécdotas. A la voz de la matrona de "tenemos un parto" , ginecólogo, enfermeras y anestesista ocuparon su puesto alrededor de mí. Me sentía, otra vez, como la Reina Isabel La Católica ;) todos alrededor de mi lecho. Marido posicionado y todos preparados esperando la primera contracción que... no llegaba. No sentía nada, miraba sus caras expectantes y me concentraba buscando y nada...Seguramente serían minutos pero se me hicieron eternos...Menos mal que la cosa se animó, jamás había deseado con tantas fuerzas tener una contracción.

Apenas me tuvieron que coser dos puntos, pero mientras el ginecólogo tricotaba y yo miraba embelesada a mi nuevo niño, como eran sus pies, sus manitas, su torso (todo menos la cara, que la posición me lo impedía) sonó su teléfono móvil con la "Marcha Imperial" de Star Wars. Como, obviamente no cogió la llamada, ese momento de mi vida lo recordaré con banda sonora incluida. El "papá menudo" está encantado porque es un friki de Star Wars, "ha nacido un sith", no para de repetirme. Podría haber sonado el tema principal y ser un Luke Skywalker, que mola más ;)


Y así, llegó al mundo nuestro "peque menudo", no pensé que pudiera quererle tanto como a Nachete, pero nada más verle lo quise como no me hubiera podido imaginar. Qué grande puede llegar a ser el amor de una madre. Las mamás seguro que entendéis y sentís el significado de esta frase, y las que pronto vais a serlo, ya veréis como la maternidad es la emoción más intensa de toda vuestra vida.


Un beso,


Valentina 


Un paseo por Madrid

viernes, 5 de diciembre de 2014


Antes de ayer tuve que acudir a Madrid para una revisión en la clínica donde voy a dar a luz. Una hora y media entre esperas y consulta y ya salí agobiada. No me gustan nada los hospitales; ni el olor, ni el ambiente, ni las batas, vamos nada de nada, así que para no pensar en mi próxima y obligada estancia allí,  decidí darme una vueltita por el Barrio de Salamanca antes de volver a casa. Así que mi barriguita y yo (aprovechando que la abuela se quedó con Nachete) nos hicimos una pequeña y tranquila escapada de unas horas en las que además de dar un poquito de "tute" al útero, relajé la mente paseando. 

Uno de los lugares con más encanto del centro de la capital sin lugar a dudas es Hermosilla, 26. Un pequeño jardín secreto donde encontrar elementos de decoración para la casa, complementos para fiestas, ropa, zapatos, bolsos y moda infantil.Todo con un gusto exquisito. ¿Me acompañáis?








Si de por sí este patio respira una magia especial, ahora vestido para Navidad , resulta realmente especial.







Tantas cositas, tantos detalles, que te llevarías todo...




Este jardín acoge dos de mis tiendas favoritas. Una de ellas es Federica&Co, un rincón para hacer más bonita la vida y tu casa con esos pequeños detalles capaces de arrancarte una sonrisa. Una taza de café bonita por la mañana, un aroma especial en el dormitorio o un cojín bonito sobre el que acurrucarte...Detalles y detalles preciosos, y entre ellos, todo lo necesario para decorar fiestas infantiles. Lo reconozco, no pude evitar hacerme con las primeras adquisiciones para la segunda fiesta de cumpleaños de Nachete...ya os las enseñaré... 





Subiendo las escaleras encontramos Luna de Plata, una tienda super coqueta de moda infantil multimarca.Trabaja con marcas como Tocoto vintage, Theo&Olivia, Caramel Bay&child o Emile et Ida.







Aquí encontré a mis queridos Sonny Angels ¿Los conocéis? pequeños angelitos que están causando auténtico furor. Son unos muñequitos de origen japonés, generalmente desnudos (todos ellos varoncitos) con alitas en la espalda y vestidos a capricho.




Dejando atrás este espacio de tranquilidad y sosiego, aproveché para visitar mis tiendas favoritas de la zona, y he aquí, un pequeño repaso de lo que fue mi paseo.


Mi pequeño Lucas, ¡atención mamis de útero azul! tiene bastante variedad a la hora de vestir a nuestros niños: cubrepañales, camisas, pantalones cortos, chaquetitas y jerseys de muchos colores, diseños y tejidos donde poder escoger.




Pratte, una tienda dulce por excelencia, con modelos de diversas marcas nacionales e internacionales escogidos cuidadosamente.  Lo que más me gusta es su colección para el ajuar del bebé, tienen cosas realmente bonitas. Ya compré en su día cositas para Nachete, y esta vez un cubrepañal para "el peque menudo". No tienen tienda online pero asesoran de forma personalizada por email o por teléfono, pudiendo adquirir sus prendas a través de estos medios.





Al Agua Patos, otra de las tiendas que suelo visitar en mis escapadas a Madrid. Ropita casual, cómoda, pero muy arregladita. Trabajan con un algodón estupendo que resiste lavados y lavados. Me encantan sus conjuntos de malla de canalé y jersey, sus peleles de punto, sus chaquetitas y sus bombachos. 



Y por último, mis ansias navideñas terminaron llevándome a Tiger. Me divierte mucho esta tienda, porque siempre descubres algo o encuentras productos que a veces ni se te hubiera ocurrido que pudieran existir. Me gustó mucho esta colección de bigotes y corazones y, por supuesto, también encontré más cositas para decorar la fiesta de Nachete.






En fin, como diría "el papá menudo", ya me podría haber dado por el deporte para desestresarme en vez de por el"shopping", pero lo cierto es que volví a casa mucho más relajadita y contenta. Además, andar, anduve un buen rato, que es ley de oro para las embarazadas ;)

Y para que vayáis calentando motores para esta Navidad aquí os dejo un selfie de "Mamá Noel" ¡¡¡HO-HO-HO!!!


Un beso,


Valentina